Publicado en 1860, La Dama de Blanco es uno de los primeros y más célebres ejemplos de la novela de misterio y suspense. Wilkie Collins construye una intriga envolvente a partir de un encuentro inquietante: Walter Hartright, un joven profesor de dibujo, se cruza en un camino solitario con una misteriosa mujer vestida de blanco que parece huir de un peligro desconocido. A partir de este incidente, se desencadena una compleja historia de engaños, conspiraciones y secretos familiares, en la que la identidad y la verdad se convierten en piezas de un rompecabezas fascinante.
Narrada a través de múltiples perspectivas, la novela combina elementos del folletín con una cuidada estructura narrativa, adelantándose a muchas técnicas del género policial moderno. Con personajes memorables, como la valiente Marian Halcombe y el siniestro Conde Fosco, La dama de blanco mantiene su capacidad de intrigar al lector, consolidando a Collins como un maestro del suspense y precursor de la novela de detectives.